¿Qué es el Trastorno Afectivo Bipolar?

El trastorno bipolar es una enfermedad cuya característica esencial es la alteración del estado del ánimo que cursa en fases, esto es, que aparece por períodos a lo largo de la vida, dejando entremedio largas etapas de normalidad. Las fases de la enfermedad pueden ser de tipo maníaco, de depresión, de hipomanía o mixtas.

 

El episodio de manía se define por un período de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable que debe durar al menos una semana. La alteración del ánimo debe ir acompañada por al menos tres síntomas de una lista que incluye aumento de la autoestima o grandiosidad, disminución de la necesidad de dormir, lenguaje verborreico, fuga de ideas, distraibilidad, aumento de las actividades intencionadas, o agitación psicomotora e implicación en actividades placenteras con un alto potencial para producir consecuencias graves.

El episodio de depresión se caracteriza por la aparición de un estado de ánimo deprimido o una pérdida de interés o placer por casi todas las actividades (anhedonia). En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable en lugar de triste. La persona también debe experimentar al menos otros cuatro síntomas de una lista que incluye cambios del peso, del sueño, y de la actividad psicomotora; falta de energía; sentimientos de infravaloración o culpa; dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones, y pensamientos recurrentes de muerte o ideación, planes o intentos suicidas. Los síntomas deben mantenerse la mayor parte del día durante al menos dos semanas consecutivas y acompañarse de un malestar clínico significativo con deterioro social, laboral de la actividad de la persona.

 

El episodio mixto se caracteriza por un período de al menos una semana de duración en el que casi cada día se cumplen los criterios de tanto para un episodio maníaco como para un episodio depresivo mayor. La persona experimenta estados de ánimo que se alternan con rapidez, (tristeza, irritabilidad o euforia), acompañados de síntomas de un episodio maníaco y de un episodio depresivo mayor.

 

El episodio hipomaníaco se define como un período delimitado durante el cual hay un estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable que dura al menos 4 días. Este período de ánimo anormal debe ir acompañado por al menos otros tres síntomas de una lista que incluye aumento de la autoestima o grandiosidad (no delirante), disminución de la necesidad de dormir, leguaje verborreico, fuga de ideas, distraibilidad, aumento de las actividades intencionadas o agitación psicomotora e implicación excesiva en actividades placenteras con un alto riesgo de producir consecuencias graves.

 

Se han descrito tres tipos del ánimo bipolares: el trastorno bipolar I, el trastorno bipolar II y la ciclotimia los que se diferencian por la duración, la severidad, la frecuencia y el patrón de los episodios de manía, de depresión o mixtos.

 

El trastorno bipolar I se caracteriza por la presentación de uno más episodios de manía o episodios mixtos. Es frecuente que las personas hayan presentado uno o más episodios de depresivos mayores. Se trata de una enfermedad recidivante y tiene una prevalencia en la población general que varía entre 0,4 y 1,6%. Aproximadamente el 60-70% de los episodios maníacos se presentan inmediatamente antes o después de un episodio depresivo mayor. Los estudios de curso del trastorno bipolar I previos al tratamiento de mantenimiento con litio sugieren que se presentan cuatro episodios tiene a disminuir a medida que aumenta la edad. Los cambios de del ritmo sueño-vigilia, como los que se dan durante los viajes o la deprivación de sueño, pueden precipitar o exacerbar un episodio maníaco, mixto, o hipomaníaco. Entre el 5-15% de los pacientes con un trastorno bipolar I presentan múltiples episodios afectivos y cuando aparecen cuatro o más en el período de un año, se denomina a este patrón ciclos rápidos. El patrón de ciclos rápidos se asocia a un mal pronóstico.

 

Aunque la mayoría de las personas con un trastorno bipolar regresan a la normalidad total entre los episodios, algunos (20.30%) siguen mostrando una labilidad afectiva y dificultades interpersonales y laborales. 

 

Los estudios sobre gemelos y de adopción proporcionan sólidas pruebas de la influencia genética en el trastorno bipolar. Del mismo modo, los familiares biológicos de primer grado de las personas con trastorno bipolar presentan tasas aumentadas de trastorno bipolar I (4-24%), trastorno bipolar II (1-5%) y trastorno depresivo mayor (4-24%).

 

El trastorno bipolar II se caracteriza por la presentación de uno o más episodios depresivos mayores acompañados por al menos un episodio hipomaníaco. La presencia de un episodio maníaco o mixto excluye el diagnóstico de trastorno bipolar II. La prevalencia del trastorno bipolar II en la población general varía entre 1,1 y 2,4%. En algunos casos los episodios de hipomanía no causan deterioro por sí mismo. En su lugar, el deterioro puede ser consecuencia de los episodios depresivos mayores o de un patrón crónico de episodios afectivos impredecibles. Las personas con un trastorno bipolar II puede que no consideren patológicos los episodios hipomaníacos, a pesar de que los demás se vean afectados por su comportamiento cambiante. Con frecuencia cuando las personas, especialmente cuando se encuentran en pleno episodio depresivo mayor, no recuerdan los períodos de hipomanía, a no ser por información de amigos o los familiares. Por lo tanto, la información de otras personas suele ser crucial hacer el diagnóstico de un trastorno bipolar II. El número de episodios a lo largo de la vida tiende a ser superior en el trastorno bipolar II que en el trastorno depresivo mayor recidivante. Si se presenta un episodio maníaco o mixto en el curso de un trastorno bipolar II, se cambia el diagnóstico por el de trastorno bipolar I. A lo largo de 5 años, entre el 5 y el 15% de las personas con u trastorno bipolar II presentarán un episodio maníaco. 

 

Algunos estudios han indicado que los familiares biológicos de primer grado de las personas con trastorno bipolar II tienen tasas aumentadas de trastorno bipolar II, trastorno bipolar I y trastorno depresivo mayor en comparación con la población general. El suicidio consumado (normalmente durante los episodios depresivos mayores) es un riesgo importante, ya que se da en el 10-15% de las personas con trastorno bipolar II. El trastorno bipolar II parece ser más frecuente en las mujeres que en los varones.

 

La ciclotimia se caracteriza por una alteración del estado de ánimo crónica y con fluctuaciones que comprende numerosos períodos de síntomas hipomaníacos y numerosos períodos de síntomas depresivos durante un período de dos años. La ciclotimia suele comenzar en la adolescencia o el inicio de la vida adulta de manera insidiosa y tiene un curso crónico. Existe un riesgo del 15-50% de que la persona presente posteriormente un trastorno bipolar I o II. Diversos estudios han sugerido una prevalencia de la ciclotimia del 0,4.1% en la población general. 

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