Trastornos bipolares en la atención primaria, parte I



Primero un par de precisiones respecto a “los equipos de salud que no están dedicados “específicamente a la salud mental”: hablaremos de “atención primaria” para simplificar, pero sabemos que involucra diversas maneras de ejercer la medicina no especializada, ya sea atención primaria, modelos de atención familiar, integral, etc. y en segundo lugar reconocer que existe una larga tradición en la atención primaria en hacerse cargo de las quejas emocionales de la población. Esta tradición por muchas décadas fue prácticamente paralela a la historia de la psiquiatría “tradicional” (más bien de asilos) o de las vertientes psicoterapéuticas (principalmente psicoanalíticas solo para iniciados durante gran parte del siglo XX), pero ambas, atención primaria y salud mental, han convergido en los últimos 30 años, en parte por el advenimiento y adopción de las clasificaciones psiquiátricas y la emergencia de fármacos eficaces y de mayor facilidad de uso (p.ej. los antidepresivos). Esta convergencia nos alcanza ahora con la existencia de planes nacionales para el manejo de las patologías psiquiátricas “mayores” (GES de esquizofrenia, trastorno bipolar y depresión) en donde los sistemas de salud, público y privado, deben otorgar cobertura para estas condiciones, en distintos settings de atención (primario, de especialidad, ambulatorio o en internación). Por esto vale la pena revisar el impacto de estas condiciones en la salud pública y cuál es el rol que deben desempeñar los profesionales de la salud en ello. Impacto de los trastornos bipolares en la salud pública. Se estima que las condiciones neuro-psiquiatricas confieren aproximadamente un tercio de la carga de salud a la población global, siendo la depresión la más relevante en este grupo. El alto impacto de estas condiciones se explica porque afectan a las personas en etapas productivas de la vida, tienen un curso crónico y si bien se asocian a mortalidad aumentada por suicidio y otras causas de muerte prematura, en general confieren merma funcional a lo largo de la vida. En el segmento de hombres y mujeres jóvenes en edad productiva, la depresión es la primera causa de incapacidad, ocupando el 7º y 8º lugar los trastornos bipolares, en mujeres y hombres respectivamente. Esto las convierte en si misma en un problema de salud pública, al afectar directamente los estratos productivos de la sociedad. En las evaluaciones del Ministerio de Salud, además de su impacto, se ha determinado que las intervenciones existentes para su tratamiento son de alta costo efectividad, razón por la cual fueron incluidas en el programa GES (a diferencia de otras condiciones neuropsiquiátricas como el Alzheimer, por ejemplo). La prevalencia a lo largo de la vida del trastorno bipolar en Chile se estima en un 2% y de la depresión de un 10%. Cabe decir que las prevalencias de trastornos bipolares es bastante homogénea en distintos lugares del mundo, no así la prevalencia de depresión, que varía mucho en distintos lugares y momentos donde se realice la medición.



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