TERAPIA ELECTROCONVULSIVA


La Terapia Electroconvulsiva (TEC), es una técnica de estimulación cerebral, que consiste en la inducción controlada de una convulsión, mediante un estímulo eléctrico transcraneal, con fines terapéuticos, bajo anestesia general, relajación muscular y asistencia ventilatoria continua. Hasta el día de hoy, la TEC continúa siendo una de las herramientas más eficaces y mejor estudiadas que tenemos disponibles para el tratamiento de enfermedades psiquiátricas graves.




Desde el inicio de su uso, hace unos 80 años, una serie de ajustes a la técnica han contribuido a que se precise de mejor manera la carga de estimulación eléctrica, con la consiguiente disminución de efectos adversos cognitivos y la reducción drástica de complicaciones asociadas al tratamiento. La incorporación de la anestesia general y la implementación de equipos multidisciplinarios compuestos por psiquiatras, anestesistas, técnicos de enfermería y enfermeros especializados y capacitados, ha contribuido también, a disminuir los riesgos en forma significativa y mejorar la tolerancia y la percepción del paciente ante este tratamiento.

La TEC es utilizada para el tratamiento de diferentes trastornos psiquiátricos graves y resistentes a otras alternativas terapéuticas, con una serie de indicaciones precisas. Su indicación se basa en criterios clínicos sobre el tipo y gravedad de la enfermedad, la imposibilidad de usar fármacos o la resistencia a éstos, la necesidad urgente de respuesta, la preferencia del paciente, e incluso en algunas situaciones especiales como embarazo o adultos mayores. Cuando la indicación es la adecuada, la posibilidad de remisión de los síntomas es alta y en la gran mayoría de los casos existe una respuesta positiva.

Tomando en consideración los factores arriba detallados, es el médico psiquiatra quien decide cuando un paciente podría beneficiarse de este tratamiento y realiza su indicación. En acuerdo con el paciente, se inicia entonces el proceso de evaluación previa para preparar el inicio del tratamiento. Como cualquier procedimiento que requiere uso de anestesia, es fundamental realizar un estudio médico previo, orientado a pesquisar factores que potencialmente aumentan su riesgo y posibles interacciones e interferencias farmacológicas con la terapia. La evaluación previa a la TEC corresponde a una evaluación médica completa, realizada por un psiquiatra y un anestesista. Esta evaluación debe contener la recolección de los antecedentes médicos y quirúrgicos personales y familiares, alergias, hábitos (especialmente uso de tabaco, alcohol o drogas), medicamentos y antecedentes odontológicos. El examen físico se orientará a catalogar el riesgo anestésico y pesquisar eventuales patologías que debiesen ser compensadas o evaluadas previo al inicio de la TEC.

Una vez que se establece la seguridad del paciente y se realizan los ajustes farmacológicos necesarios, el tratamiento puede llevarse a cabo. Éste se realizará en una sala de procedimientos especialmente equipada para ello. El tratamiento requiere de administración endovenosa de medicamentos, por lo que lo primero que se realiza es una medición de signos vitales y la colocación de una vía venosa. Luego comienza el tratamiento, con la administración del anestésico y el relajante muscular, mientras se administra oxígeno y un anestesista asiste en la ventilación del paciente. La sesión no dura más de 15 minutos, durante los cuales el paciente está dormido unos 7 minutos; una pequeña corriente eléctrica pasa al cerebro por unos 7 segundos, produciéndose una convulsión que dura entre 45 y 90 segundos, siendo monitorizada por electroencefalografía como parte del control que el psiquiatra realiza. Durante todo el tratamiento, se realiza apoyo en la ventilación de parte de un anestesista, para mantener el cerebro bien oxigenado, y se monitorizan los signos vitales para minimizar riesgos y tratar oportunamente cualquier complicación. Luego de realizado el tratamiento, la recuperación se hace en una sala donde se continúa la monitorización hasta que el paciente esté totalmente despierto.

La TEC es un procedimiento seguro, con baja tasa de complicaciones y bajo riesgo vital. La principal medida para evitar complicaciones es la realización de un estudio previo adecuado, que permita pesquisar pacientes de más riesgo, optimizar el tratamiento médico o postergar la indicación si es necesario. Esto, junto con la estrecha monitorización cardiovascular durante el procedimiento y el adecuado manejo de la vía aérea, reducen a un mínimo los riesgos.

Los eventos adversos reportados con más frecuencia son síntomas generales como taquicardia, dolor de cabeza, náuseas o dolores musculares, que no significan problemas a largo plazo, pero que pueden ser molestos para el paciente. Estos síntomas son fácilmente manejables. Los efectos adversos que reciben mayor atención son los relacionados con la pérdida de memoria. La investigación científica, relaciona en forma contundente al TEC con neurogénesis y regeneración sináptica, y no con toxicidad ni muerte neuronal. Sin embargo, y por otros mecanismos, los efectos cognitivos existen y son frecuentes durante el tratamiento, sin demostrarse hasta la fecha que la TEC produzca ningún tipo de daño cerebral. La TEC se asocia a problemas de memoria en una variedad de formas; estas dificultades son más intensas durante el tratamiento y pueden extenderse por algunos meses. La intensidad y la duración de estos efectos, pueden manejarse con cambios en la técnica y en su gran mayoría debiesen ser problemas leves y transitorios.

A pesar de las altas tasas de éxito con el tratamiento, el mantener una mejoría en forma sostenida en el tiempo, sigue constituyendo un gran desafío. La enfermedad mental es crónica y recurrente y en la mayoría de los casos requiere tratamiento prolongado. Una serie índice de TEC generalmente consiste en un curso de 4 a 20 sesiones que pueden realizarse con el paciente hospitalizado o en forma ambulatoria. Una vez que se logra la estabilización o remisión de los síntomas, es clara la necesidad de que los pacientes mantengan algún tratamiento para disminuir el riesgo de recaídas. La TEC de mantención puede ser indicada para prevenir recaídas. La TEC de mantención típicamente consiste en sesiones con una frecuencia desde semanal hasta 1 cada 6 semanas, durante unos 6 meses o más, en un setting ambulatorio. El tratamiento es administrado por el tiempo que el paciente prefiera, o lo suficiente para mantenerlo eutímico, esto es psiquiátricamente bien.

La TEC es un tratamiento efectivo y seguro, sin embargo la visión negativa acerca del tratamiento es ampliamente difundida. La mayoría de estas visiones negativas se relaciona con conceptos errados acerca del tratamiento y a la ignorancia en relación a su rol terapéutico, lo que ha significado una enorme carga de estigma hacia este útil tratamiento. Lo más frecuente es que ante la indicación de terapia electroconvulsiva los familiares y los pacientes reaccionen con temor. Es fundamental que la indicación de esta terapia vaya siempre acompañada de información acerca de la técnica, sus efectos terapéuticos y los potenciales efectos adversos. Los estudios al respecto muestran que una vez que se inicia el tratamiento, la gran mayoría de los pacientes manifiesta actitudes positivas en relación a él y están satisfechos con el tratamiento.

Dra. Carolina Pérez Ojeda

Médico Psiquiatra

Fellow en Terapia Electroconvulsiva, Universidad de Columbia (USA)

Psiquiatra, Clínica Universidad de los Andes

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