¿Está nuestro sistema preparado para la cuarta ola? Depresión, ansiedad y suicidio en tiempos de COV

Actualizado: jul 16


Depresión, ansiedad y suicidio en tiempos de COV





Introducción

Los estudios epidemiológicos muestran que las tasas de depresión se han mantenido altas en Chile durante las últimas 2 décadas (1, 2). Del mismo modo, los datos disponibles muestran que la tasa de suicidio consumado en Chile ajustada por edad, por 100.000 habitantes, según datos del Ministerio de Salud, ha aumentado desde 4,8 el año 1992 a 12,7/100.000 habitantes el año 2009(3). Cabe esperar dado este contexto, que la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) que está afectando a Chile, como lo ha afirmado el Dr. Víctor Teng, desde el punto de vista epidemiológico cursará durante la cuarta ola, con un aumento de la incidencia de patologías mentales como las depresiones, los cuadros ansiosos, el trastorno de estrés postraumático, burn out y suicidio (4).

El modelo de tratamiento que se ha implementado para el control del COVID-19, consiste en la adopción de acciones de salud pública históricas y sin precedentes. El distanciamiento social que se ha indicado, incluida la cuarentena de comunas y en ocasiones ciudades enteras en Chile tiene por objeto reducir fundamentalmente el contacto humano. Si bien se espera que estas medidas reduzcan la tasa de nuevas infecciones, el potencial de efectos adversos sobre la salud mental es alto. Si lo habitual era que los tiempos de espera para obtener atención en los centros de salud mental eran prolongados, después de meses de estar expuestos al aislamiento social, inundados de noticias de enfermedad, expuestos al sufrimiento humano, tragedias y muerte; será inevitable que muchos de nuestros pacientes presenten un agravamiento de su patología de base y salgan de esta pandemia con secuelas que se traducirán en un aumento de la necesidad de recibir atención (5).

Además, durante este período habrá una parte de nuestra población que ha perdido a un familiar o a una persona significativa por COVID-19, o por las complicaciones en enfermedades de base como, el cáncer o las enfermedades cardiovasculares. En nuestra sociedad, los rituales de muerte que ayudan a las personas a superar el duelo en familia, no han sido posibles por la medidas sanitarias, lo que ha impedido la adecuada elaboración del duelo (6). Considerando la experiencia acumulada en las pandemias causadas por virus en el siglo XXI debemos esperar un aumento de la incidencia de los trastornos psiquiátricos. A modo de ejemplo, en un estudio realizado en Hong-Kong en el año 2009 después de la pandemia por Sindrome de Estrés Respiratorio Agudo (SARS), se encontró en los sobrevivientes, una incidencia acumulada de trastornos psiquiátricos según el DSM IV de 58,9 %. Asimismo, la prevalencia para cualquier trastorno psiquiatrico 30 meses post SARS fue de 33,3 %, uno de cuatro pacientes tenía un trastorno de estrés post traumatico y 16,6% tenía algun trastorno depresivo. Los autores concluyen que el brote se SARS se puede considerar una catastrofe en salud mental. (7)

Por estas razones se deben tomar ahora las medidas necesarias para mitigar las consecuencias de la pandemia de COVID en el área de la salud mental y considerarlas una prioridad nacional en la salud pública chilena.



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Dr. Jorge Fernando Cabrera

Médico- Psiquiatra, Psicoanalista

Presidente Sochitab

Sochitab es una organización sin fines de lucro, dedicada a la difusión entre profesionales y la comunidad del trastorno afectivo bipolar.

Capítulo chileno de la ISBD 

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