Aprendiendo la técnica del Gráfico Vital


Una herramienta muy importante en el proceso de psicoeducación del trastorno bipolar lo constituye el aprendizaje de la construcción de la gráfica vital del paciente. La gráfica vital consiste en dibujar en una línea de tiempo, todos los episodios de manía, depresión y mixto), sean estos de intensidad severa, moderada o leve, que el paciente ha tenido desde el inicio de la enfermedad hasta el presente. La gráfica vital del trastorno bipolar es un ejemplo donde se aplica el adagio “una imagen vale más que mil palabras”, ya que la representación visual de la enfermedad transmite la esencia de la evolución del cuadro clínico, de manera más efectiva que la descripción verbal o textual del mismo (1).


En atención a que la persona con trastorno bipolar con frecuencia olvida algunos de los episodios, la ayuda de un referente sea éste alguno de los padres, la pareja o algún amigo cercano, será de mucha ayuda en el proceso de construcción de la gráfica vital.


El dibujo de la gráfica vital es una experiencia emocional intensa que puede causar dolor, angustia o pena, puesto que, la persona vuelve a sentir en cierta medida los mismos sentimientos que experimentó, en el momento de sufrir el episodio. Por esta razón, algunas personas tienden a evitar la confección de la gráfica vital. Si durante la ejecución de la gráfica la persona se siente mal, debe posponer el término de la tarea para completarla con el terapeuta en la próxima sesión. Sin embargo, los estudios y la experiencia clínica han demostrado que la realización de la gráfica vital es un ejercicio que contribuye a la adquisición de conciencia de enfermedad y a que el paciente adquiera un conocimiento detallado de cómo su enfermedad ha evolucionado hasta ahora el que además puede ser usado como un predictor muy certero de cómo evolucionará su enfermedad en el futuro.


Una vez dibujado el gráfico vital el paciente será capaz de apreciar con cierta perspectiva cuál es el curso de su enfermedad, cuáles son sus desencadenantes y pesquisar en qué épocas del año hay más probabilidades de recaída, por ejemplo, en primavera, en otoño-invierno o al final de un año académico.


Es importante señalar, sin embargo, que el gráfico vital no tiene la intención de resumir la vida de la persona, la que por cierto es mucho más compleja y llena de matices. Se trata de una representación abreviada del curso de su enfermedad que padece, la puede ser muy útil en caso de un cambio de médico tratante.


Cómo dibujar la gráfica vital


En un papel o una tabla Excel dibuje un T con un trazo en la horizontal, representando el tiempo y en el trazo más corto en la vertical, representando su estado del ánimo: manía severa, moderad, leve , eutimia (ánimo normal), depresión severa, moderada, depresión leve .

En términos de tiempo lo ideal es dibujar una representación que abarque toda la evolución de la enfermedad, como lo hizo Kraepelin en 50 de los 1000 pacientes con enfermedad maniacodepresiva que él trató y que aparecen en su texto (2). También se puede optar por representar los últimos cinco años para tener una visión del curso evolutivo reciente de la enfermedad.

Al comenzar a llenar sus datos la gráfica debería ser parecida a esta figura.


GRÁFICO VITAL

Una vez hecha la gráfica, comience a dibujar los episodios según su intensidad y duración. Una elevación hacia arriba de la línea de eutimia azul señalará una hipomanía leve o moderada y severa indicará que se trata de una manía, del mismo modo que una curva hacia abajo indicará una depresión leve, moderada o severa.


Para cada episodio trate de recordar y anotar si hubo algún factor que pudiera actuar como factor desencadenante, por ejemplo, la perdida de un trabajo, la muerte de un ser querido, el término de una relación de pareja, un cambio de casa, la realización de un viaje, el cambio de una medicación, el cambio de estación del año etc. Además, anote con que medicación se trató el episodio y cual remitió la sintomatología.


Ejemplo 1:

Persona de 40 años, casada 2 hijos, ingeniero civil, alumna destacada en el educación medía y universitaria, quién presentó un primer episodio depreivo a las 14 años. Al entrar a la universidad abusa de alcohol, marihuana que desencadenan un episodio de hipomanía a los 23 años. Se hace el diagnóstico de trastorno bipolar II y se indica tratamiento con lamotrigina 300 mg y risperidona 2mg. Entre los 23 y 35 años presenta 8 episodios de hipomanía y 5 de depresión siendo tratada con lamotrigina, olanzapina aripiprazol, quetiapina, bupropion, sin que logre alcanzar la eutimia ni prevenir la recaídas. El año 2015 se realiza un ciclo de 10 sesiones de psicoeducación en que participa la familia, comienza tratamiento profiláctico con litio y una psicoterapía individual, que le permitido completar 6 años sin recaídas y trabajar jornada completa.





Bibliografía

1-A picture is worth a thousand words Henrik Ibsen, 1906

1 Kraepelin Emil, Manic-depressive insanity and paranoia, Edinburgh, 1921



Dr. Jorge Cabrera

Presidente SOCHITAB